Juan Juvenal Herrera: Ellos son los violentos
En memoria de Elkin Córdoba, estudiante asesinado en Medellín por las fuerzas represivas del Estado.
Qué tenían los obreros de Ciénaga,
además de sus manos?
Los obreros de Santa Bárbara, además de sus espaldas?
Los de Riopaila, fuera de su estómago?
Qué peligro entrañaba el indio
que trenza la iraca y cocina el barro
y enhebra sus tristezas al hilo de las flautas?
Qué amenaza ofrecía el campesino
padre del arado
amante del tiple
esposo de la tierra?
Qué armas tenía el maestro,
además de sus textos y sus ecuaciones?
O el estudiante,
además de sus preguntas y sus libros?
Ah!, pero los capitalistas hablan
de la “violencia” del obrero…
Los terratenientes hablan
del “peligro” campesino…
Los latifundistas hablan
de los “asaltos” de los indios…
Los gordos acaparadores hablan
de las “asonadas” del hambriento…
Los obispos y los cardenales hablan
contra la “insurrección del rebaño”…
Y el Estado y los yankis vociferan
contra el “extremismo marxista”!
contra el “terror estalinista”!
contra la “subversión del pueblo”!…
Ellos, los imperialistas y lacayos
hacen declaraciones contra los “violentos”…
Ellos, que son los dueños de los tanques.
Ellos, que son los fabricantes de las bombas.
Ellos, que son los industriales de la guerra.
Ellos, que mueven a los soldados, cabos, sargentos,
tenientes, capitanes, mayores, coroneles y generales.
Ellos, que practican el genocidio,
que cometen herbicidios,
que envenenan el aire,
que difunden el suicidio.
Ellos, que compran los mirages,
que producen el hambre y los cuarteles,
que instauraron el gas y las torturas,
que inventaron las castraciones de testículos,
que hundieron sus bayonetas y sus penes
en los intestinos del labriego y sus hijas.
Ellos, que allanan universidades y colegios,
que ordenan fuego contra los huelguistas
que desalojan a golpes de culata y de bala
a la humilde familia con su hambre y su luto.
Ellos, que son los dueños del Estado.
Ellos, que son alumnos del Pentágono.
Ellos, que decretaron la emergencia,
el estado de sitio, la ley seca,
el odio, el hambre, el toque de queda.
Ellos, que mueven a decenas de miles
de sujetos armados por aire mar y tierra.
Ellos, que hacen la violencia
para determinar los resultados de los votos.
Ellos, que tienen en la violencia un gran negocio:
Ellos son los violentos!
Aunque hayan dicho que el tigre ama la paz
y el venado es peligroso;
que la inofensiva víbora
no hace más que defenderse
del peligrosísimo batracio;
que el benevolente tiburón
está fatalmente amenazado
por las furibundas sardinas;
o que el indefenso militar,
con sus cascos y fusiles,
con sus bombas y metrallas,
está mortalmente amenazado
por el joven colegial,
por las amas de casa y sus cucharas,
por los terribles obreros y sus malacates,
por los facinerosos campesinos y sus semillas,
por los diabólicos indígenas y sus chinchorros…!
Ellos, los imperialistas y lacayos,
son los violentos!
Los obreros, hasta ahora,
no han hecho ningún masacramiento de burgueses;
los campesinos, hasta ahora,
no han obligado a los terratenientes
al trabajo forzoso;
los indígenas, hasta ahora,
no han puesto en cadenas al latifundista;
hasta ahora, los estudiantes no han establecido
la ley de fuga a los militares;
ni las amas de casa han fusilado con sus tenedores
al comerciante gordiflón o al usurero…
Hasta ahora!
Pero ellos,
los violentos,
están difundiendo la violencia,
están demostrando la eficacia de la violencia,
están señalando el camino ineludible:
la violencia solo se vence con violencia!
los violentos solo ceden ante los violentos!
Nos están enseñando
que solo con violencia
se podrá distribuir la tierra,
edificar una nueva sociedad
y germinar en paz la primavera!
Juvenal Herrera Torres
Nota: Ciénaga, Santa Bárbara y Riopaila, a las que se refiere el poeta, designan lugares y episodios de represión brutal y asesinato masivo de obreros alzados en huelga.
(TOMADO DE LA PÁGINA WEB ‘INSURGENTES’)